miércoles, 20 de septiembre de 2017

Exaltación de la Santa Cruz: «Casi todos vienen a Mí para que les alivie la cruz; son muy pocos los que se me acercan para que les enseñe a llevarla».- Oremos juntos.

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Archivos adjuntos14 sept. (hace 6 días)
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Los cristianos sabemos que la señal que nos identifica es la Santa Cruz. Lo
aprendimos en el catecismo y el Evangelio nos enseña que cualquiera que se
disponga a seguir a Cristo tiene en ella su única brújula, la que va a
guiarle por el camino que lleva a la unión con la Santísima Trinidad. Es la
condición puesta por Él: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí
mismo, tome su cruz cada día y sígame» (Lc 9, 23). San Juan de la Cruz lo
recordaba con estas palabras: «Quien busca la gloria de Cristo y no busca la
cruz de Cristo, no busca a Cristo». La cruz exige renunciar por amor a Él y
al prójimo a lo que más cuesta. Quien no la acepta no sabe amar. Requiere
coherencia, disponibilidad, valentía, etc. Dios rechaza la tibieza. Cuando
la cruz se acepta con alegría resulta liviana; fortalece y dispone para
superar las dificultades que se presentan.

No hay integrante de la vida santa que no haya contemplado este «árbol de la
vida»; todos se han abrazado a él. El beato Charles de Foucauld advertía:
«Sin cruz, no hay unión a Jesús crucificado, ni a Jesús Salvador. Abracemos
su cruz, y si queremos trabajar por la salvación de las almas con Jesús, que
nuestra vida sea una vida crucificada». No hay otra vía para alcanzar la
santidad, como también reconocía santa Maravillas de Jesús: «El camino de la
propia santificación es el santo misterio de la cruz». La cruz confiere
sentido al sufrimiento humano, ilumina y consuela en las fatigas del camino,
inunda de esperanza el corazón, suaviza las circunstancias más adversas,
lima toda aspereza. «Poned los ojos en el Crucificado y se os hará todo
poco...», manifestaba santa Teresa de Jesús.

El «árbol de la cruz» es el símbolo de la Salvación. Contiene todos los
matices semánticos que se atribuyen a la expresión exaltar. Se reconocen en
el santo madero los excelsos méritos que Cristo le otorgó con su propia
vida, ya que en él estuvo «colgado» salvando al mundo libremente, mostrando
su insondable amor. Se deja correr el caudal de pasión que inspira cuando se
contempla, induciéndonos a ir a él y adorarlo. La cruz es signo de unidad,
de paz y de reconciliación, es el distintivo de los «ciudadanos del cielo»
(Flp 3, 20), llave que nos abre sus puertas. «O morir o padecer; no os pido
otra cosa para mí. En la cruz está la vida y el consuelo, y ella sola es
camino para el cielo», expresaba Teresa de Jesús. Solo es «necedad», como
decía san Pablo, para los que se pierden; para el resto, es «fuerza de
Dios»: «Pues la predicación de la cruz es una necedad para los que se
pierden; mas para los que se salvan -para nosotros- es fuerza de Dios [...].
Así, mientras los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría,
nosotros predicamos a un Cristo crucificado: escándalo para los judíos,
necedad para los gentiles; mas para los llamados, lo mismo judíos que
griegos, un Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios. Porque la necedad
divina es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad divina,
más fuerte que la fuerza de los hombres» (I Corintios 1, 18ss).

Esta festividad rememora el acontecimiento que se produjo el 14 de
septiembre del año 320, cuando la emperatriz de Constantinopla, santa Elena,
madre de Constantino el Grande, encontró el madero (Vera Cruz) en el que
murió el Redentor. Hechos extraordinarios marcaron este momento: la
resurrección de una persona y la aparición de la cruz en el cielo. Para
albergar esta excelsa reliquia -signo de la victoria de Cristo,
manifestación del perdón y de la misericordia de Dios, esperanza para los
creyentes, centro de nuestra fe-, santa Elena y Constantino hicieron
construir la basílica del Santo Sepulcro. Unos siglos más tarde, en el 614,
el rey de Persia, Cosroes II, conquistó Jerusalén y tomó como trofeo la Vera
Cruz, el venerado emblema cristiano que se custodiaba en el templo.
Mofándose de los cristianos, lo utilizó como escabel de sus pies. Pero
catorce años más tarde el emperador Heraclio, una vez que derrotó a los
persas, pudo devolver el santo madero a Constantinopla. Después, fue
trasladado a Jerusalén el 14 de septiembre del año 628.
Al parecer, cuando Heraclio se propuso introducir la cruz solemnemente no
pudo cargarla sobre sus hombros; se quedó paralizado. El patriarca Zacarías,
que formaba parte de la comitiva caminando a su lado, señaló que el
esplendor de la procesión nada tenía que ver con la faz de Cristo humilde y
doliente en su camino hacia el Calvario. El emperador se desprendió de sus
ricas vestiduras y de la corona que ceñía su cabeza, y cubierto con una
humilde túnica pudo transportar la cruz caminando descalzo por las calles de
Jerusalén para depositarla en el lugar de donde había sido arrebatada siglos
atrás. Desde entonces se celebra litúrgicamente esta festividad de la
Exaltación de la Santa Cruz. Con objeto de evitar otro expolio, fue dividida
en cuatro fragmentos. Uno de ellos quedó custodiado en Jerusalén en un cofre
de plata; otro se llevó a Roma, un tercero a Constantinopla y el resto fue
convertido en minúsculas astillas que se repartieron en templos dispersos
por el mundo.

Esta fecha litúrgica es crucial para los creyentes. La cruz no es un ninguna
tragedia, como no lo es amarla, algo que resultará extraño fuera de la fe.
Es una bendita «locura» que inunda el corazón de gozo. Santa Teresa
Benedicta de la Cruz (Edith Stein) lo advertía: «ayudar a Cristo a llevar la
cruz proporciona una alegría fuerte y pura». No la rehuyamos. Cristo nos
ayuda a portarla con su gracia; sigue compartiéndola con nosotros. Que un
día no nos tenga que decir lo que en celeste coloquio le confió al Padre
Pío: «Casi todos vienen a Mí para que les alivie la cruz; son muy pocos los
que se me acercan para que les enseñe a llevarla».

OREMOS:
¡Oh Santa Cruz! Madero Hermoso en donde murió mi Señor para darme eterna luz
y librarme del contrario,
ante ti me humillo y reverente imploro a mi Señor Jesucristo que por los
padecimientos que sobre ti recibió
en su Santísima Pasión me conceda los bienes espirituales y corporales que
me convengan.
Elevada ante el mundo, eres faro luminoso que congregas a tu rededor a la
cristiana grey
para entonar cantos de Gloria al Cristo Rey, al Dios Hombre que siendo dueño
de todo lo creado,
permitió ser crucificado sobre Ti para la redención del genero humano.
Sobre ti se operó el asombroso misterio de la redención del mundo,
 desde entonces libra al cristiano de la culpa original,
puede llamarse Hijo de Dios Eterno y aspirar a la gloria celestial.
Bendita seas! por los siglos de los siglos,
fuiste entre los paganos signo de valor y afrenta
y hoy eres emblema del cristiano y esperanza para ser perdonado
por el sublime sacrificio de mi Señor Jesucristo,
a quien esperamos servir y honrar por toda la eternidad.
Amen

¡Santa Cruz de mi Jesús, que expiró para darnos luz, yo te doy mi
reverencia, oh preciosa y Santa Cruz!.
El camino que nos marques en el mundo seguiremos, que a la Cruz siempre
abrazados con su signo venceremos.
A tus plantas hoy me encuentro, mi Divino Redentor.
Haz que con su santa paciencia, carguen en el mundo mi Cruz.
Oh Dios Omnipotente que sufriste en la Cruz la muerte, para redimirnos de
nuestros pecados.
Oh Santa Cruz de Jesucristo, sé mi verdadera luz.
Oh Santa Cruz de Jesucristo, ten piedad de mí.
Santa Cruz de Jesucristo, sé mi esperanza.
Oh Santa Cruz de Jesucristo, aleja de mí todo temor a la muerte.
Oh Santa Cruz de Jesucristo, derrama en mi alma el bien.
Oh Santa Cruz de Jesucristo, aleja de mi todo mal.
Oh Santa Cruz de Jesucristo, hazme entrar en el camino de la salvación.
Oh Santa Cruz de Jesucristo, presérvame de todos los accidentes, temporales
y corporales
para que pueda adorarte siempre,
así como a Jesús Nazareno a quién imploro para que tenga piedad de mí.
Haz que el espíritu maligno visible o invisible huya de mi por todos los
siglos de los siglos.
Amén.

En honor de la preciosa Sangre de Jesucristo y de su penosa muerte,
en honor de su Resurrección y de su Encarnación Divina,
por medio de la cual puede conducirnos, a la vida eterna:
que así como es cierto que Jesucristo nació en Navidad, que fue Crucificado
en Viernes Santo,
que José y Nicodemus quitaron a Jesucristo de la Cruz
y que Jesucristo subió al cielo, que así se digne libertarme de los ataques
de mis enemigos,
 tanto visibles como invisibles desde hoy y por los siglos de los siglos.
Amén.
Dios Todopoderoso, entre tus manos entrego mi alma, Jesús, María, José, Ana
y Joaquín.
Jesús mío, por la amargura que sufriste por mí en la Santa Cruz,
principalmente cuando Tu Alma tan sagrada se separó de Tu Cuerpo,
ten piedad de mi alma cuando se separe de este mundo.
¡Oh Jesús! concédeme el valor necesario para soportar mi cruz a imitación
Tuya,
 enséñame a llevar con paciencia todos los sufrimientos, que mi temor a
ellos se convierta en virtud.
Que la Omnipotencia del Padre se digne de cubrirme con la sabiduría del
Espíritu Santo.
Dígnate recibirme y conducir mi alma a la vida eterna.
Amén
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Dulce Nombre de María: "Y su nombre era María". Oremos juntos.


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Archivos adjuntos11 sept. (hace 9 días)
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Fiesta: 12 de Septiembre

Dulce Nombre de María

Origen de la fiesta: Victoria en la batalla de Viena, 1683
1683, 11-12 de Septiembre. Batalla de Viena vs invasión turca.
En 1682 el Sultán Mehmet IV declaró la guerra y escribió al emperador
Leopoldo I: "Primero nosotros le ordenamos a que nos espere en su ciudad de
residencia, Viena, para que le podamos decapitar... (...) Nosotros lo
exterminaremos a usted y a todos sus seguidores... (...) Los niños y los
adultos serán expuestos a las mas atroces torturas antes de ultimarlos en la
manera mas ignominiosa imaginable..."
Kara Mustafa Pasha, frente al ejército Otomano del Sultán, llegó a las
puertas de Viena y la sitió el 14 de julio. El emperador Leopoldo y la
mayoría de las tropas y ciudadanos huyeron de la ciudad, quedando en ella
solo 5000 civiles y 11,000 soldados al mando de Ernst Rüdiger von
Starhemberg. El número de invasores era superior a los defensores, 20:1. Se
propusieron destruir sus murallas socavándolas y dinamitándolas. En
Septiembre, los defensores estaban sin comida y extenuados. Los turcos
lograron abrir boquetes en la muralla y la ciudad estaba al borde de la
derrota cuando providencialmente les llegó auxilio. Juan Sobieski n.1629,
coronado rey de Polonia en 1674, bien llamado el "León del Norte" vino al
rescate. Partió de Cracovia el 15 de Agosto. En camino las tropas visitaron
el santuario de la Virgen de Cñestochowa, patrona de Polonia, se consagraron
a ella y Sobieski puso a Polonia bajo su protección. El 6 de Septiembre, los
polacos cruzaron el Danubio 30km, N.O. de Viena y se unieron con las fuerzas
imperiales y otras que habían respondido a la llamada de formar una Liga
Santa de defensa con el respaldo del Papa Inocencio XI. (Luis XIV de Francia
no respondió y más bien aprovechó la oportunidad para atacar ciudades
alemanas).El 11 de Septiembre las tropas de Sobieski llegaron a Viena.
Aunque los turcos les superaban en número (según cálculos de Sobieski,
76,000 vs 300,000), sabían que el futuro de Europa y de la cristiandad
estaban en juego. El 12 de Septiembre, temprano en la mañana, Sobieski fue a
Misa y se puso en manos de Dios.
La victoria salvó a Europa y frustró el plan de conquista islámica de
Europa. Sobieski dio todo el crédito por la victoria a Dios. Dijo: "Veni,
vidi, Deus vicit". En agradecimiento a Nuestra Señora por la victoria
obtenida, el Papa Inocencio XI extendió la fiesta del Dulce Nombre de María
a la Iglesia Universal, el 12 de Septiembre. Comienza la reconquista de
Hungría.
Ha sido Lucas en su evangelio quien nos ha dicho el nombre de la doncella
que va a ser la Madre de Dios: "Y su nombre era María". El nombre de María,
traducido del hebreo "Miriam", significa, Doncella, Señora, Princesa.
Estrella del Mar, feliz Puerta del cielo, como canta el himno Ave Maris
Stella. El nombre de María está relacionado con el mar pues las tres letras
de mar guardan semejanza fonética con María. También tiene relación con
"mirra", que proviene de un idioma semita. La mirra es una hierba de África
que produce incienso y perfume.
En el Cantar de los Cantares, el esposo visita a la esposa, que le espera
con las manos humedecidas por la mirra. "Yo vengo a mi jardín, hermana y
novia mía, a recoger el bálsamo y la mirra". "He mezclado la mirra con mis
aromas. Me levanté para abrir a mi amado: mis manos gotean perfume de mirra,
y mis dedos mirra que fluye por la manilla de la cerradura". Los Magos
regalan mirra a María como ofrenda de adoración. "Y entrando a la casa,
encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, lo adoraron y
abriendo sus cofres, le ofrecieron oro, incienso y mirra". La mirra, como
María, es el símbolo de la unión de los hombres con Dios, que se hace en el
seno de María. Maria es pues, el centro de unión de Dios con los hombres.
Los lingüistas y los biblistas desentrañan las raíces de un nombre tan
hermoso como María, que ya llevaba la hermana de Moisés, y muy común en
Israel. Y que para los filólogos significa hermosa, señora, princesa,
excelsa, calificativos todos bellos y sugerentes.


EL NOMBRE Y LA MISION

En la Historia de la Salvación es Dios quien impone o cambia el nombre a los
personajes a quienes destina a una misión importante. A Simón, Jesús le
dice: "Tú te llamas Simón. En adelante te llamarás Kefá, Pedro, piedra,
roca, porque sobre esta roca edificaré mi Iglesia". María venía al mundo con
la misión más alta, ser Madre de Dios, y, sin embargo, no le cambia el
nombre. Se llamará, simplemente, MARIA, el nombre que tenía, y cumple todos
esos significados, pues como:
*       Reina y Señora la llamarán todas las generaciones.
*       María, joven, mujer, virgen,
*       Ciudadana de su pueblo,
*       Esposa y madre,
*       Esclava del Señor.
*       Dulce mujer que recibe a su niño en las condiciones más pobres, pero
que con su calor lo envuelve en pañales y lo acuna.
*       María valiente que no teme huir a Egipto para salvar a su hijo.
*       Compañera del camino,
*       Firme en interceder ante su hijo cuando ve el apuro de los novios en
Caná,
*       Mujer fuerte con el corazón traspasado por la espada del dolor de la
Cruz de su Hijo y recibiendo en sus brazos su Cuerpo muerto.
*        Sostén de la Iglesia en sus primeros pasos con su maternidad
abierta a toda la humanidad.
*        María, humana.
*       María, decidida y generosa.
*       María, fiel y amiga.
*       María fuerte y confiada.
*       María, Inmaculada,
*       Madre, Estrella de la Evangelización.
Fuente: Jesús Marí Ballester

2017-19- Homenaje Sabatino: . Santa María, Madre de Dios, Madre nuestra, enséñanos a creer, esperar y amar contigo.-Oremos juntos.

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9 sept. (hace 11 días)
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.

A partir de la cruz te convertiste en Madre de una manera nueva: Madre de todos los que quieren creer en tu Hijo Jesús y seguirlo

“Y ¿quién mejor que María podría ser para nosotros estrella de esperanza, que con su « sí » abrió la puerta de nuestro mundo a Dios mismo?” (n.49)

“Por ti, por tu « sí », la esperanza de milenios debía hacerse realidad, entrar en este mundo y su historia. Tú te has inclinado ante la grandeza de esta misión y has dicho «sí»… Cuando comenzó después la actividad pública de Jesús, debiste quedarte a un lado para que pudiera crecer la nueva familia que Él había venido a instituir … Desde la cruz recibiste una nueva misión. A partir de la cruz te convertiste en madre de una manera nueva: madre de todos los que quieren creer en tu Hijo Jesús y seguirlo. La espada del dolor traspasó tu corazón … La alegría de la resurrección ha conmovido tu corazón y te ha unido de modo nuevo a los discípulos, destinados a convertirse en familia de Jesús mediante la fe. Así, estuviste en la comunidad de los creyentes que en los días después de la Ascensión oraban unánimes en espera del don del Espíritu Santo (cf. Hch 1,14), que recibieron el día de Pentecostés … Por eso tú permaneces con los discípulos como madre suya, como Madre de la esperanza. Santa María, Madre de Dios, Madre nuestra, enséñanos a creer, esperar y amar contigo. Indícanos el camino hacia su reino. Estrella del mar, brilla sobre nosotros y guíanos en nuestro camino” (n.50)

Benedicto XVI, Encíclica. SPE SALVI (2007)
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Dios te salve, María,

llena de gracia, el Señor es contigo.

 Bendita eres entre todas las mujeres

 y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios,

 ruega por nosotros pecadores

ahora y en la hora de nuestra muerte.

 Amén.


Natividad de la Santísima Virgen María: por Maria a Jesús.- Oremos juntos.

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Archivos adjuntos8 sept. (hace 12 días)
para Riosalado
Natividad de la
Santísima Virgen María
8 de Septiembre

Esta fiesta mariana tiene su origen en la dedicación de una iglesia en
Jerusalén, pues la piedad cristiana siempre ha venerado a las personas y
acontecimientos que han preparado el nacimiento de Jesús. María ocupa un
lugar privilegiado, y su nacimiento es motivo de gozo profundo. En esta
basílica, que había de convertirse en la iglesia de Santa Ana (siglo XII),
san Juan Damasceno saludó a la Virgen niña: "Dios te salve, Probática,
santuario divino de la Madre de Dios ... ¡Dios te salve, María, dulcísima
hija de Ana!". Aunque el Nuevo Testamento no reporta datos directos sobre la
vida de la Virgen María, una tradición oriental veneró su nacimiento desde
mediados del siglo V, ubicándolo en el sitio de la actual Basílica de "Santa
Ana", en Jerusalén. La fiesta pasó a Roma en el siglo VII y fue apoyada por
el Papa Sergio I. Su fecha de celebración no tiene un origen claro, pero
motivó que la fiesta de "La Inmaculada Concepción" se celebrara el 8 de
diciembre (9 meses antes). El Papa Pío X quitó esta celebración-La
Natividad- del grupo de las fiestas de precepto

Historia y orígenes de la fiesta

Con este nombre se celebra una fiesta el 8 de septiembre. No se trata, como
en las fiestas de la Asunción y de la Inmaculada, de un dogma, sino de una
conmemoración.
La celebración de la fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María, es
conocida en Oriente desde el siglo VI. Fue fijada el 8 de septiembre, día
con el que se abre el año litúrgico bizantino, el cual se cierra con la
Dormición, en agosto. En Occidente fue introducida hacia el siglo VII y es
una de aquellas cuatro principales fiestas de María en honor de las cuales
el Papa Sergio I organizó una solemne procesión que salía de la iglesia de
San Adriano en el foro romano y terminaba en Santa María Mayor, donde se
celebraba la Misa.

El Evangelio no nos da datos del nacimiento de María, pero hay varias
tradiciones. Algunas, considerando a María descendiente de David, señalan su
nacimiento en Belén. Otra corriente griega y armenia, señala Nazareth como
cuna de María.
Los orígenes de esta fiesta hay que buscarlos en Oriente y probablemente en
Jerusalén. Ya en el siglo V existía en Jerusalén el santuario mariano
situado junto a los restos de la piscina Probática, o sea, de las ovejas.
Debajo de la hermosa iglesia románica, levantada por los cruzados, que aún
existe -la Basílica de Santa Ana- se hallan los restos de una basílica
bizantina y unas criptas excavadas en la roca que parecen haber formado
parte de una vivienda que se ha considerado como la casa natal de la Virgen.
Esta tradición, fundada en apócrifos muy antiguos como el llamado
Protoevangelio de Santiago (siglo II), se vincula con la convicción
expresada por muchos autores acerca de que Joaquín, el padre de María, fuera
propietario de rebaños de ovejas. Estos animales eran lavados en dicha
piscina antes de ser ofrecidos en el templo.
El primer testimonio de la fiesta es un himno de Román el Melodo (año 560).
Para San Andrés de Creta (740) esta fiesta es ya una antigua tradición. En
Occidente se introdujo en el siglo VII. Además de la noticia del Liber
Pontificalis referente a la procesión ordenada por Sergio I, tenemos el
testimonio de los sacramentarios romanos a partir del Gelasiano antiguo. No
obstante, la fiesta se propagó muy lenta y desigualmente en Occidente: en
Milán en tiempo de Beroldo (1124) era desconocida, no obstante hallarse
consignada en los Martirologios.
Amalario ni siquiera hace mención de la misma. En cambio, en el Concilio de
Reims (630) se prescribe como día festivo. A partir del siglo XI-XII se
halla generalmente establecida. La octava fue debida a un voto de los
cardenales en el difícil cónclave de 1241. Gregorio XI (1378) la dotó de una
vigilia.
Es la fiesta patronal de muchísimos santuarios y es así un bella manera de
simbolizar el nacimiento espiritual de la Virgen en muchos pueblos. En los
nuevos libros litúrgicos promulgados por Pablo VI, esta fiesta ha sido muy
revalorizada, principalmente, por sus dos himnos nuevos: uno de autor
anónimo del s. X y otro de S. Pedro Damián.
La fiesta tiene la alegría de un anuncio premesiánico.  Es por eso, que esta
celebración, como enseña San Andrés de Creta es, "el principio de las
festividades y sirve como puerta hacia la gracia y la verdad." San Juan
Damasceno dijo: "el día de la natividad de la Madre de Dios es festividad de
alegría universal, pues a través de Ella se renovó todo el género humano, y
la aflicción de la madre Eva se convirtió en alegría" (homilía que pronunció
un 8 de septiembre en la Basílica de Santa Ana).

Poesía a la Natividad de María
(Lope de Vega)

Canten hoy, pues nacéis vos,
los ángeles, gran Señora,
y ensáyense, desde ahora,
para cuando nazca Dios.

Canten hoy, pues a ver vienen
nacida su Reina bella,
que el fruto que esperan de ella
es por quien la gracia tienen.

Digan, Señora, de vos,
que habéis de ser su Señora,
y ensáyense, desde ahora,
para cuando nazca Dios.

Pues de aquí a catorce años,
que en buena hora cumpláis,
verán el bien que nos dais,
remedio de tantos daños.

Canten y digan, por vos,
que desde hoy tienen Señora,
y ensáyense, desde ahora,
para cuando nazca Dios.

Y nosotros, que esperamos
que llegue pronto Belén,
preparemos también,
el corazón y las manos.

Vete sembrando, Señora,
de paz nuestro corazón,
y ensayemos, desde ahora,
para cuando nazca Dios. Amén.
.
Oración:
Concede, Señor, a tus hijos el don de tu gracia, para que, cuantos hemos
recibido las primicias de la salvación por la maternidad de la Virgen María,
consigamos aumento de paz en la fiesta de su Nacimiento. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que contigo y el Espíritu Santo viven y reinan por los
siglos de los siglos.
Amén.
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SAN ELEUTERIO, Abad: reconoce que es un pecador.- Oremos juntos.-

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6 de septiembre
SAN ELEUTERIO,
Abad

Si quieres entrar en la vida,
guarda los mandamientos
(Mateo, 19, 17).
Fue un santo abad del monasterio de San Marcos Evangelista en Espoleto.
Debió ser un hombre de grandes y probadas virtudes por los relatos que se
conocen de su vida a través del gran Papa Gregorio Magno
<http://es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=414> que fue contemporáneo,
conocido personal, amigo y hasta una de las personas que salió beneficiada
del trato con el santo abad. De hecho, cuenta San Gregorio de su amigo que,
un buen día y con una sola bendición, el abad Eleuterio consiguió curarlo de
un vehemente deseo de ingerir alimentos que él sufría. Además, refiere el
mismo Papa, su santidad era tan grande que hasta llegó a resucitar un
muerto.

Pero lo que llama la atención al relator de la vida del santo es un
acontecimiento que tiene valor de ejemplaridad y estímulo para los hombres
que, llenos de dificultades, limitaciones y pecados, viven soportando sus
faltas de virtud y sufriendo los propios fracasos. Por eso la figura de este
santo es más cercana, al ser víctima de su propio desmoronamiento.

Unas monjas habían confiado al santo abad la custodia de un niño atormentado
por el Diablo. Como pasaran varios días sin notarse fenómenos extraños, el
abad comentó a sus monjes que Satanás tenía asustadas a las pobres monjas,
pero que ahora estaba con miedo y por eso no se manifestaba.

Al punto, el mal espíritu se apoderó del niño y de inmediato comenzó a
maltratarlo.

Eleuterio cayó en la cuenta de que su expresión fue de soberbia y
presunción. Lloró dolorido su pecado y pidió a los monjes oraciones y
penitencias para que cesaran los embates del Demonio.

Una simple frase con un poco de vanidad hizo que Satanás se sintiese en
terreno propio y se necesitase la oración y mortificación de todos para
expulsarlo.

 MEDITACIÓN SOBRE
LOS MANDAMIENTOS DE DIOS
   I. Debemos observar todos los mandamientos de Dios, de otro modo hay que
renunciar al paraíso. Dios es nuestro soberano Señor, tiene derecho a
mandarnos; nosotros, sus servidores, debemos obedecerle. Los súbditos deben
a sus príncipes respeto, fidelidad y obediencia; los hombres tienen que
cumplir respecto de Dios los mismos deberes. Si cumples estos tres deberes,
observas sus mandamientos. ¿Qué haces tú? Acuérdate bien de que no puedes
servir a dos señores a la vez: a Dios y al mundo.
   II. Nada hay imposible, ni siquiera algo que no sea fácil, en todo lo que
Dios nos ordena. Dios es el soberano de todas las creaturas; así, sus
mandamientos obligan a todos los hombres. Dios es sapientísimo, nada manda
que sea imposible; Dios es buenísimo, lo que manda es fácil. Tantas personas
de toda edad, de ambos sexos y de toda condición guardan los mandamientos;
¿por qué no podrías imitarlas con la ayuda de Dios?
   III. Observa, pues, todos los mandamientos; quien infringe así sea uno
solo será condenado como si los hubiese transgredido a todos. Obsérvalos
desde ahora, no sea que la muerte te sorprenda. Obedece gozosamente, sirves
a un gran Rey y a un buen Maestro. Obedece valientemente, porque: Hay que
soportar todos los males antes que cometer un solo pecado. (San Agustín) .
La observancia de los mandamientos - Orad
por los que están en pecado mortal.
ORACIÓN
   Haced, os lo suplicamos, Señor, que la intercesión del abad San Eleuterio
nos haga agradables a vuestra Majestad a fin de que obtengamos por sus
oraciones lo que no podemos esperar de nuestros méritos. Por J. C. N. S.
Amén.

REINA DEL CAMINO!!!!!!!

Carlos Pitton fliapitton@hotmail.com

Archivos adjuntos27 jul.
para



Asunto: Reina del Camino
 
HOLA QUERIDOS AMIGOS!!!!!Surgió de los Padres Daniel Jany y Padre Juan D'Amico, la idea de coronar a la Mater como Reina del Camino!!!!!!Es basada en "qué nos quiere decir la Mater"con esto de no poder llegar al Santuario!?.
Por eso estaría muy bueno poder entre todos, x face y x mail publicar esta"inspiración"que tuvieron nuestros sacerdotes, qué les parece?!Si entre todos podemos Coronar a nuestra MATER, como REINA DEL CAMINO"!!!!
VAMOS!!!!!!!!!NADA SIN TÍ, MADRE, NADA SIN NOSOTROS!!!!!!!!!
ABRAZO EN JESÚS Y MARÍA!!!!!❄❇❄
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2017-13- Homenaje Sabatino: Cuando aceptamos como María a Cristo en nuestra vida, le permitimos actuar y desarrollar un modo de existencia .-Oremos juntos.

Riosalado - ElServer riosalado@amdgvm.com.ar

16 jul.
 para Riosalado






Al aceptar, como María, a Cristo en nuestra vida


Cada uno de nosotros se hace la pregunta del nacimiento de Dios en nuestro interior.A cada instante el Ángel nos interpela y constata que el Señor está con nosotros, que nos ama no importa quienes seamos o lo que hayamos hecho. Pero esto no se detiene aquí.
Dios bendice también el fruto de nuestras entrañas, lo que producimos y lo que creamos. La mayor cosa extraordinaria del mundo es que el hombre participa en la creación divina. La más grande blasfemia y causa de desdicha es impedir a la fuerza de la creación individual renovarse.
Si respondemos con un « si » a la invitación de Dios, Él hará crecer lo que poseemos en germen, Él mismo crecerá en nosotros, se hará intimo o aún más íntimo en nuestro ser, para hacer surgir nuestra verdadera personalidad, que se esconde bajo las máscaras y las heridas que la vida del mundo nos ha impuesto; ya que nuestro verdadero yo es como una semilla sumergida profundamente en nosotros.
Cuando aceptamos como María a Cristo en nuestra vida, le permitimos actuar y desarrollar un modo de existencia que no se limita a nuestro mundo temporal sino que se inscribe desde ahora en la Eternidad.


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Dios te salve, María,

llena de gracia, el Señor es contigo.

 Bendita eres entre todas las mujeres

 y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios,

 ruega por nosotros pecadores

ahora y en la hora de nuestra muerte.

 Amén.