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15 de septiembre
Nuestra Señora de los Dolores
CORONA DE LOS 7 DOLORES
"El camino para penetrar en los sufrimientos del Hijo es penetrar en los
sufrimientos de la Madre. "
Cardenal J. H. Newman.
Sermón para el Dom. III de Cuaresma. Ntra. Sra. en el Evangelio
1º Dolor: La profecía de Simeón en la presentación del Niño Jesús.
Virgen María: por el dolor que sentiste cuando Simeón te anunció que una
espada de dolor atravesaría tu alma, por los sufrimientos de Jesús, ya en
cierto modo te manifestó que tu participación en nuestra redención como
corredentora sería a base de dolor; te acompañamos en este dolor. . . Y, por
los méritos del mismo, haz que seamos dignos hijos tuyos y sepamos imitar
tus virtudes.
Te pedimos perdón por ello . .
Dios te salve, María,...
2º Dolor: La huida a Egipto con Jesús y José.
Virgen María: por el dolor que sentiste cuando tuviste que huir
precipitadamente tan lejos de tu terruño, pasando grandes adversidades,
sobre todo al ser tu Hijo tan pequeño; al poco de nacer, ya era perseguido
de muerte el que precisamente había venido a traernos vida eterna; te
acompañamos en este dolor. . . Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos
huir siempre de las tentaciones del demonio.
Te pedimos perdón por ello. .
Dios te salve, María,...
3º Dolor: La pérdida de Jesús.
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al
perder a tu Hijo; tres días buscándolo angustiada; pensarías qué le habría
podido ocurrir en una edad en que todavía dependía de tu cuidado y de San
José; te acompañamos en este dolor. . . Y, por los méritos del mismo, haz
que los jóvenes no se pierdan por malos caminos.
Te pedimos perdón por ello. .
Dios te salve, María,...
4º Dolor: El encuentro con Jesús llevando, éste el leño de la cruz a
cuestas, camino del calvario.
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver
a tu Hijo exhausto con el leño de la cruz, cargando con nuestras culpas,
llevando el instrumento de su propio suplicio de muerte; Él, que era creador
de la vida, aceptó por nosotros sufrir este desprecio tan grande de ser
condenado a muerte y precisamente muerte de cruz, después de haber sido
azotado como a un malhechor y, coronado de espinas; ciñéndola en su frente;
dándole el mayor desprecio y burla a su verdadera Realeza y, aunque le
ocasionaban un gran dolor físico, aún mayor es el dolor espiritual que
soportó por ser una burla y una humillación grande; sufrió y se sojuzgó
hasta lo indecible, para levantarnos a nosotros del pecado; te acompañamos
en este dolor.... Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos
vasallos de tan grande Rey y sepamos ser humildes como Él lo fue.
Te pedimos perdón por ello...
Dios te salve, María,...
5º Dolor: La crucifixión y la agonía de Jesús.
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver
y escuchar la crueldad del golpeteo de los martillazos al incrustar los
clavos en las manos y pies de tu amadísimo Hijo, y luego elevado a lo alto,
también tu mirada pura se dirigió hacia El.
Lo viste agonizar en el madero, tormento para El, vida para nosotros...,
llevó su pasión hasta la muerte, y ésta era su Hora que había llegado. Ya te
lo había advertido allá en Caná de Galilea, en medio de una fiesta de boda,
preanunciándote que, así como se unían esos novios así también te unirías a
El en esta, Su Hora, momento cumbre de su pasión.
Te viste morir al verlo que se moría.... Te acompañamos en este dolor. Y,
por los méritos del mismo, no permitas que jamás perezcamos por el pecado y
haz que podamos recoger los frutos de la redención.
Te pedimos perdón por ello....
Dios te salve, María,...
6º Dolor: La lanzada y el recibir en brazos a Jesús ya muerto.
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sufriste al ver
y sentir la lanzada que abrió el corazón de tu Hijo, cuando todo estaba ya
concluido. Tu hijo había entregado su Espíritu al Padre inclinando su cabeza
dirigiendo su ultima mirada nublada por el dolor hacia vos... que estabas de
pie junto a la Cruz, y quedando su cabeza inerte como queriéndote alcanzar
en un beso filial, que no le fue concedido por la distancia física que entre
ambos había... Se te privó de darle el alivio de tu beso de Madre.
La lanzada la sufriste sola; El, ya estaba muerto, y fué como si la hubieran
dado en tu propio corazón. Aun tenés en tu retina ese golpe que elevó el
cuerpo por un instante, para dejarlo caer pesadamente sobre si mismo:
Verdaderamente estaba muerto. Tu Hijo. El Hijo del Padre, estaba muerto.
Dios estaba muerto. Misterio de maldad que tiene como causa el pecado. Tu
Hijo es Dios y hombre verdadero. Por la comunión de naturalezas, en la
humana pudo morir, pero al tener una sola Persona que es divina, la acción
se le atribuye realmente a ella: Misterio de maldad DIOS HA MUERTO y murió
por mis pecados y por los del mundo entero
Ese Corazón Divino, que tanto amó y ama a los hombres, había sido abierto
por esa lanza, que certificaba su muerte. Si, Cristo murió y murió por
nosotros los hombres... de eso fuiste privilegiada y dolorida testigo.
Sufriste el desgarro de sus manos y de sus pies al sacarles, a las apuradas,
los clavos que lo habían sostenido, aferrado a la Cruz.
Que paradoja!!, había que sacarlo de allí porque ya venia la fiesta de la
Pascua, cuando El es nuestra Pascua!!!!!!!
Lo desclavaron a las apuradas y a las apuradas te lo dejaron en tu regazo de
Madre...por poco tiempo. Tú, que lo habías tenido en tus brazos desde
pequeño, sonriente, juguetón, lleno de vida y de bondad, ahora te lo
devuelvo muerto, lleno de sangre, heridas y golpes; víctima de la maldad de
los hombres y también víctima de mis pecados; te acompaño y te pido que me
perdones y nos perdones, por este dolor que te ocasionamos. Y, por los
méritos del mismo, haz que sepamos amar a Jesús como vos lo amas...
Te pedimos perdón por ello....
Dios te salve, María,...
7º Dolor en el entierro de Jesús y la soledad de María.
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y la tortura que sentiste al
inhumar a tu Hijo. El, que es Creador, Dueño y Señor de todo el universo,
fué sepultado en la roca fría de un sepulcro ajeno; llevando su humillación
hasta el último momento; y aunque Tú supieras que al tercer día
resucitaría...el trance de la muerte era real, y como real, era tu
sufrimiento...que en ese momento experimentaste.
El ruido de la rueda de piedra, que cerraba el sepulcro, era real; y eso te
hacia sufrir...
La soledad que invadía tu corazón de Madre, era real; y eso te hacia
sufrir...
La falta de horizonte sobrenatural, que tenían todos los que humanamente se
estaban dedicando a la sepultura de ese Cuerpo Sagrado, cuya Alma se había
separado... te dolía porque no comprendían las palabras que tu Hijo
pronunciara: al tercer día resucitaré!!!! En ellos..., un dolor sin
esperanza. En vos..., un dolor real pero lleno de fe y de esperanza.
Te quitamos a Jesús con la muerte más injusta que se haya podido dar en este
mundo, en todos los siglos. Siendo la suprema inocencia y la bondad
infinita, fue torturado y muerto con el tránsito más ignominioso... tan caro
pagó nuestro rescate por nuestros pecados. Y Tú, Madre nuestra adoptiva y
corredentora, que nos pariste con los dolores del Calvario, le acompañaste
en todos sus sufrimientos: y ahora te quedaste sola, llena de aflicción; por
eso como atenuante te queremos acompañar en este tu dolor...
Y, por los méritos del mismo, concédenos a cada uno de nosotros la gracia
particular que nos recibas bajo tu protección y que nos hagas dócil al
Espíritu Santo.
Te pedimos perdón por ello...
Dios te salve, Maria,...
Gloria al Padre.
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La Santísima Virgen María manifestó a Sta. Brígida que concedía siete
gracias a quienes diariamente le honrasen considerando sus lágrimas y
dolores y rezando siete Avemarías:
1. Pondré paz en sus familias.
2. Serán iluminados en los Divinos Misterios.
3. Los consolaré en sus penas y acompañaré en sus trabajos.
4. Les daré cuanto me pidan, con tal que no se oponga a la voluntad
adorable de mi Divino Hijo y a la santificación de sus almas.
5. Los defenderé en los combates espirituales con el enemigo infernal,
y los protegeré en todos los instantes de su vida.
6. Los asistiré visiblemente en el momento de su muerte; verán el
rostro de su Madre.
7. He conseguido de mi Divino Hijo que las almas que propaguen esta
devoción a mis lágrimas y dolores sean trasladadas de esta vida terrenal a
la felicidad eterna directamente, pues serán borrados todos sus pecados, y
mi Hijo y Yo seremos su consolación y alegría.
Nuestra Señora de los Dolores
CORONA DE LOS 7 DOLORES
"El camino para penetrar en los sufrimientos del Hijo es penetrar en los
sufrimientos de la Madre. "
Cardenal J. H. Newman.
Sermón para el Dom. III de Cuaresma. Ntra. Sra. en el Evangelio
1º Dolor: La profecía de Simeón en la presentación del Niño Jesús.
Virgen María: por el dolor que sentiste cuando Simeón te anunció que una
espada de dolor atravesaría tu alma, por los sufrimientos de Jesús, ya en
cierto modo te manifestó que tu participación en nuestra redención como
corredentora sería a base de dolor; te acompañamos en este dolor. . . Y, por
los méritos del mismo, haz que seamos dignos hijos tuyos y sepamos imitar
tus virtudes.
Te pedimos perdón por ello . .
Dios te salve, María,...
2º Dolor: La huida a Egipto con Jesús y José.
Virgen María: por el dolor que sentiste cuando tuviste que huir
precipitadamente tan lejos de tu terruño, pasando grandes adversidades,
sobre todo al ser tu Hijo tan pequeño; al poco de nacer, ya era perseguido
de muerte el que precisamente había venido a traernos vida eterna; te
acompañamos en este dolor. . . Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos
huir siempre de las tentaciones del demonio.
Te pedimos perdón por ello. .
Dios te salve, María,...
3º Dolor: La pérdida de Jesús.
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al
perder a tu Hijo; tres días buscándolo angustiada; pensarías qué le habría
podido ocurrir en una edad en que todavía dependía de tu cuidado y de San
José; te acompañamos en este dolor. . . Y, por los méritos del mismo, haz
que los jóvenes no se pierdan por malos caminos.
Te pedimos perdón por ello. .
Dios te salve, María,...
4º Dolor: El encuentro con Jesús llevando, éste el leño de la cruz a
cuestas, camino del calvario.
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver
a tu Hijo exhausto con el leño de la cruz, cargando con nuestras culpas,
llevando el instrumento de su propio suplicio de muerte; Él, que era creador
de la vida, aceptó por nosotros sufrir este desprecio tan grande de ser
condenado a muerte y precisamente muerte de cruz, después de haber sido
azotado como a un malhechor y, coronado de espinas; ciñéndola en su frente;
dándole el mayor desprecio y burla a su verdadera Realeza y, aunque le
ocasionaban un gran dolor físico, aún mayor es el dolor espiritual que
soportó por ser una burla y una humillación grande; sufrió y se sojuzgó
hasta lo indecible, para levantarnos a nosotros del pecado; te acompañamos
en este dolor.... Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos
vasallos de tan grande Rey y sepamos ser humildes como Él lo fue.
Te pedimos perdón por ello...
Dios te salve, María,...
5º Dolor: La crucifixión y la agonía de Jesús.
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver
y escuchar la crueldad del golpeteo de los martillazos al incrustar los
clavos en las manos y pies de tu amadísimo Hijo, y luego elevado a lo alto,
también tu mirada pura se dirigió hacia El.
Lo viste agonizar en el madero, tormento para El, vida para nosotros...,
llevó su pasión hasta la muerte, y ésta era su Hora que había llegado. Ya te
lo había advertido allá en Caná de Galilea, en medio de una fiesta de boda,
preanunciándote que, así como se unían esos novios así también te unirías a
El en esta, Su Hora, momento cumbre de su pasión.
Te viste morir al verlo que se moría.... Te acompañamos en este dolor. Y,
por los méritos del mismo, no permitas que jamás perezcamos por el pecado y
haz que podamos recoger los frutos de la redención.
Te pedimos perdón por ello....
Dios te salve, María,...
6º Dolor: La lanzada y el recibir en brazos a Jesús ya muerto.
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sufriste al ver
y sentir la lanzada que abrió el corazón de tu Hijo, cuando todo estaba ya
concluido. Tu hijo había entregado su Espíritu al Padre inclinando su cabeza
dirigiendo su ultima mirada nublada por el dolor hacia vos... que estabas de
pie junto a la Cruz, y quedando su cabeza inerte como queriéndote alcanzar
en un beso filial, que no le fue concedido por la distancia física que entre
ambos había... Se te privó de darle el alivio de tu beso de Madre.
La lanzada la sufriste sola; El, ya estaba muerto, y fué como si la hubieran
dado en tu propio corazón. Aun tenés en tu retina ese golpe que elevó el
cuerpo por un instante, para dejarlo caer pesadamente sobre si mismo:
Verdaderamente estaba muerto. Tu Hijo. El Hijo del Padre, estaba muerto.
Dios estaba muerto. Misterio de maldad que tiene como causa el pecado. Tu
Hijo es Dios y hombre verdadero. Por la comunión de naturalezas, en la
humana pudo morir, pero al tener una sola Persona que es divina, la acción
se le atribuye realmente a ella: Misterio de maldad DIOS HA MUERTO y murió
por mis pecados y por los del mundo entero
Ese Corazón Divino, que tanto amó y ama a los hombres, había sido abierto
por esa lanza, que certificaba su muerte. Si, Cristo murió y murió por
nosotros los hombres... de eso fuiste privilegiada y dolorida testigo.
Sufriste el desgarro de sus manos y de sus pies al sacarles, a las apuradas,
los clavos que lo habían sostenido, aferrado a la Cruz.
Que paradoja!!, había que sacarlo de allí porque ya venia la fiesta de la
Pascua, cuando El es nuestra Pascua!!!!!!!
Lo desclavaron a las apuradas y a las apuradas te lo dejaron en tu regazo de
Madre...por poco tiempo. Tú, que lo habías tenido en tus brazos desde
pequeño, sonriente, juguetón, lleno de vida y de bondad, ahora te lo
devuelvo muerto, lleno de sangre, heridas y golpes; víctima de la maldad de
los hombres y también víctima de mis pecados; te acompaño y te pido que me
perdones y nos perdones, por este dolor que te ocasionamos. Y, por los
méritos del mismo, haz que sepamos amar a Jesús como vos lo amas...
Te pedimos perdón por ello....
Dios te salve, María,...
7º Dolor en el entierro de Jesús y la soledad de María.
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y la tortura que sentiste al
inhumar a tu Hijo. El, que es Creador, Dueño y Señor de todo el universo,
fué sepultado en la roca fría de un sepulcro ajeno; llevando su humillación
hasta el último momento; y aunque Tú supieras que al tercer día
resucitaría...el trance de la muerte era real, y como real, era tu
sufrimiento...que en ese momento experimentaste.
El ruido de la rueda de piedra, que cerraba el sepulcro, era real; y eso te
hacia sufrir...
La soledad que invadía tu corazón de Madre, era real; y eso te hacia
sufrir...
La falta de horizonte sobrenatural, que tenían todos los que humanamente se
estaban dedicando a la sepultura de ese Cuerpo Sagrado, cuya Alma se había
separado... te dolía porque no comprendían las palabras que tu Hijo
pronunciara: al tercer día resucitaré!!!! En ellos..., un dolor sin
esperanza. En vos..., un dolor real pero lleno de fe y de esperanza.
Te quitamos a Jesús con la muerte más injusta que se haya podido dar en este
mundo, en todos los siglos. Siendo la suprema inocencia y la bondad
infinita, fue torturado y muerto con el tránsito más ignominioso... tan caro
pagó nuestro rescate por nuestros pecados. Y Tú, Madre nuestra adoptiva y
corredentora, que nos pariste con los dolores del Calvario, le acompañaste
en todos sus sufrimientos: y ahora te quedaste sola, llena de aflicción; por
eso como atenuante te queremos acompañar en este tu dolor...
Y, por los méritos del mismo, concédenos a cada uno de nosotros la gracia
particular que nos recibas bajo tu protección y que nos hagas dócil al
Espíritu Santo.
Te pedimos perdón por ello...
Dios te salve, Maria,...
Gloria al Padre.
------------------------------
----
La Santísima Virgen María manifestó a Sta. Brígida que concedía siete
gracias a quienes diariamente le honrasen considerando sus lágrimas y
dolores y rezando siete Avemarías:
1. Pondré paz en sus familias.
2. Serán iluminados en los Divinos Misterios.
3. Los consolaré en sus penas y acompañaré en sus trabajos.
4. Les daré cuanto me pidan, con tal que no se oponga a la voluntad
adorable de mi Divino Hijo y a la santificación de sus almas.
5. Los defenderé en los combates espirituales con el enemigo infernal,
y los protegeré en todos los instantes de su vida.
6. Los asistiré visiblemente en el momento de su muerte; verán el
rostro de su Madre.
7. He conseguido de mi Divino Hijo que las almas que propaguen esta
devoción a mis lágrimas y dolores sean trasladadas de esta vida terrenal a
la felicidad eterna directamente, pues serán borrados todos sus pecados, y
mi Hijo y Yo seremos su consolación y alegría.

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