domingo, 24 de septiembre de 2017

San Pío de Pietralcina: moderno cirineo que no solo se abrazó a la cruz personalmente, sino que ayudó a otros a portarla.- Oremos juntos.-


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23 SEPTIEMBRE



San Pío de Pietrelcina

«Uno de los más conocidos estigmatizados. Sufrió muchas pruebas, pero fue
agraciado con numerosos dones y carismas. Es un moderno cirineo que no solo
se abrazó a la cruz personalmente, sino que ayudó a otros a portarla»

Francesco Forgione es una de las figuras emblemáticas del siglo XX,
extraordinariamente probado y aclamado como santo antes de su muerte. Lo
inexplicable tuvo en él a uno de sus insignes representantes. Fue, sin
proponérselo, vía de controversia para los incrédulos, de los que eligieron
la razón como bandera. Es un instrumento del cielo para mostrar a los
reticentes y al resto del mundo la grandeza y el poder infinito del amor de
Dios, clave única de tanto misterio acogido sin dudar por los sencillos y
humildes de corazón. Un caudal de dones: estigmas, bilocación, curación,
profecía, lágrimas, penetración de espíritu, de perfume (sus estigmas olían
a flores), etc., fueron llegando a la vida de este capuchino, que solo quiso
ser «un fraile que reza», en medio de incontables sufrimientos, sirviéndole
como peana para alcanzar la gloria eterna. «Los ángeles solo nos tienen
envidia por una cosa: ellos no pueden sufrir por Dios. Solo el sufrimiento
nos permite decir con toda seguridad: Dios mío, mirad cómo os amo». Entendió
perfectamente las palabras de Cristo: «Casi todos vienen a mí para que les
alivie la cruz; son muy pocos los que se me acercan para que les enseñe a
llevarla». Este moderno cirineo no vaciló; portó la cruz elegantemente hasta
el fin de sus días, unido al Redentor, infundiendo aliento a los demás y
ayudándoles a llevar la suya: «Ten por cierto que si a Dios un alma le es
grata, más la pondrá a prueba. Por tanto, ¡coraje! y adelante siempre».

Nació en Pietrelcina, Italia, en el seno de una humilde familia, el 25 de
mayo de 1887; fue el cuarto de ocho hijos. A los 5 años tuvo la primera
aparición del Sagrado Corazón de Jesús, y tiempo después comenzaron las de
la Virgen, que perduraron siempre. A esa edad le asaltaron los envites del
diablo, que no cesaron de atormentarle a lo largo de su existencia. Su ángel
de la guarda, cuya presencia se le hizo patente, le fue asistiendo en su
misión. Fue un niño silencioso, disciplinado, tímido, sensible y estudioso.
Devotísimo de Jesús y de María, se las ingenió para que el sacristán le
permitiese acudir al Sagrario cuando el templo estaba cerrado. Era pequeño
cuando por su mediación sanó un niño que tenía malformaciones y al que su
madre, desesperada, arrojaba contra el altar. Ingresó con los capuchinos en
1903. La víspera se le apareció la Virgen acompañando a su divino Hijo,
quien le animó en el paso que iba a dar poniendo la mano sobre su hombro. En
otras visiones terribles de sesgo diabólico había contemplado los
sufrimientos que le esperaban, y Cristo le confortó asegurándole que estaría
junto a él hasta el fin del mundo. También María le consoló.

Se ordenó en Benevento en 1910 con este sentimiento: «Que yo sea un altar
para tu Cruz. Un cáliz de oro para tu sangre». No gozó de buena salud. De
pequeño había estado a punto de morir de fiebres tifoideas, y aún así llevó
una vida austera, de grandes ayunos y penitencias. Poco después de
ordenarse, muy enfermo tuvo que regresar a Pietrelcina para reponerse. Fue
de convento en convento y sirvió en filas; seguía sin mejorar. En 1912 este
fraile de fuerte carácter y cierta rudeza, pero de inmenso corazón, percibió
los primeros signos de los estigmas y, aún fugazmente, el amor místico. En
1916 partió a San Giovanni Rotondo con idea de pasar un tiempo, pero
permaneció allí el resto de su vida. En agosto de 1918 experimentó la
transverberación, sintiéndola como un dardo de fuego que se le clavaba en el
corazón, y en septiembre los estigmas, «visibles y sangrantes» que nunca
cesaron.

Había recibido el don de aglutinar en torno a sí a personas que demandaban
su consejo espiritual; no las decepcionó. Asistió a todas a través de
exhortaciones, diálogos y un sinfín de cartas que cursó hasta que fue vetado
por las autoridades eclesiásticas que examinaban concienzudamente su caso. Y
es que en 1918, al quedar al descubierto las llagas de Cristo que había
recibido en sus manos, pies y costado izquierdo, comenzó otro calvario
uniéndose los combates contra el diablo que arremetía contra él casi de
continuo. A cada uno se nos concede la gracia que nos basta. Al P. Pío no le
faltó tampoco en medio de la estrecha vigilancia a la que fue sometido,
sobre todo entre los años 1922 y 1923. El Santo Oficio dudaba de la
«sobrenaturalidad de los hechos» y ello le acarreó no pocos sufrimientos. No
pudo oficiar misa públicamente ni remitir escrito alguno, de modo que no
pudo responder a las misivas que iban llegando al convento. Los numerosos
fieles que acudían a sus misas, que duraban horas y en las que mostraba su
profunda adoración al misterio del sacrificio del Redentor, no pudieron
acompañarle. En 1931 la situación empeoró. La orden dictada era estricta; se
redujo a la celebración privada de la misa. Dos años más tarde cesó esta
restricción y en 1934 pudo confesar. Atrás quedaba una década de reclusión
en su celda, soportando interrogatorios entre las sospechas de sus hermanos,
de miembros de la Santa Sede, médicos y otros.

Entretanto, se multiplicaron las conversiones en torno al santo que había
llegado a pasar 16 horas diarias en el confesionario; tenía una lista de
espera de varios días porque la gente quería ser dirigida por este sacerdote
que reprendía con dureza las faltas de amor. Ello se debía, como se viene
constatando en este santoral de ZENIT a través de otras vidas que se han ido
ofreciendo, por la intensísima pasión por lo divino que inundaba sus
entrañas: «Todo se resume en esto: estoy devorado por el amor a Dios y el
amor al prójimo. ¿Cómo es posible ver a Dios que se entristece ante el mal y
no entristecerse de igual modo? Yo no soy capaz de algo que no sea tener y
querer lo que quiere Dios». En 1940 proyectó la «Casa Alivio del
Sufrimiento», inaugurada en 1956. En 1960 fue objeto de nuevas
prohibiciones; en 1964 las levantaron. Murió el 22 de septiembre de 1968,
tras medio siglo con los estigmas. Juan Pablo II lo beatificó el 2 de mayo
de 1999, y lo canonizó el 16 de junio de 2002.
Fuente:  Zenit, Isabel Orellana Vilches

El Padre Pio entre otras enseñanza nos dijo:

1 "Jesús está contigo, incluso cuando no sientes su presencia. Él nunca está
tan cerca de ti como lo está durante tus batallas espirituales. Él siempre
está ahí, cerca de ti, te anima a luchar tu batalla con valentía. Él está
allí para protegerte de los golpes del enemigo, para que no puedas ser
lastimado" (08/15/1914)

2 "Las tormentas que asolan a tu alrededor resultan ser para la gloria de
Dios, tu propio mérito, y el bien de muchas almas" (15/06/1914)

3 "Cada sacrificio que tu alma hace, cada bien que hace es dirigido a Dios
para la santificación de todos" (02/04/1917)

4 "No te dejes intimidar por la cruz. La prueba más segura de amor consiste
en el sufrimiento por el ser querido, y si Dios sufrió tanto por amor, el
dolor que sufrimos por Él llega a ser tan adorable como el amor por sí
mismo" (07/14/1914)

5 "La verdadera y sustancial devoción consiste en servir a Dios sin
experimentar ningún consuelo sensible. Esto significa servir y amar a Dios
por Su propio bien" (14/07/1914)

6 "Cuanto mayores tus sufrimientos, mayor es el amor de Dios para ti"
(19/09/1914)

7 "Él te quiere totalmente para Sí mismo, Él quiere que pongas toda tu
confianza y todo tu afecto sólo en Él y es precisamente por esta razón que
Él te envía esta aridez espiritual, para unirte más estrechamente a Él"
(07.14.1914)

8 "Tenemos cerca de nosotros un espíritu angelical que nunca nos deja por un
instante desde la cuna hasta la tumba, que guía y nos protege como un amigo
o un hermano" (20/04/1915)

9 "Tu debes tener fe ilimitada en la bondad divina, porque la victoria es
absolutamente segura" (25/05/1914)

10 "Tu te quejas porque las mismas pruebas están constantemente regresando.
Pero mira, ¿qué tienes que temer? ¿Tienes miedo de que el artesano divino
quiera perfeccionar su obra maestra de esta manera? ¿Quieres venir de la
mano de un magnífico artista como un mero boceto y nada más?" (01/01/1921)

11 "Cuando sufrimos, Jesús está más cerca de nosotros" (04/02/1912)

12 "Tu dice que estás preocupado por el futuro, ¿pero no sabes que el Señor
está contigo y que nuestro enemigo no tiene poder sobre el que ha resuelto
pertenecer totalmente a Jesús?" (29.03.1914 )

13 "Yo recomiendo calma y tranquilidad todo el tiempo" (02/03/1922)

14 "¡Cuan insoportable es el dolor cuando se sufre lejos de la Cruz, pero
cuan dulce y llevadero se convierte cuando es ofrecido cerca de la Cruz de
Jesús!" (05/20/1915)

15 "Si nos esforzamos sinceramente por amar a Jesús, esto solo nos va a
quitar todo el temor de nuestros corazones y el alma encontrará que el lugar
de andar en las sendas del Señor, es volando" (08/17/1913)

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