| 12 jun.![]() | ![]() ![]() | ||
Queridas amigas y amigos del Servicio Bíblico:
Les enviamos los comentarios bíblicos
correspondientes a la semana del 18 al 24 de junio de 2017.
Confiamos en que sean de su agrado e interés.
---
El software de antivirus Avast ha analizado este correo electrónico en busca de virus.
https://www.avast.com/antiviru s
______________________________ _________________
Servicio mailing list
Servicio@biblico.org
http://biblico.org/cgi-bin/ mailman/listinfo/servicio
Les enviamos los comentarios bíblicos
correspondientes a la semana del 18 al 24 de junio de 2017.
Confiamos en que sean de su agrado e interés.
---
El software de antivirus Avast ha analizado este correo electrónico en busca de virus.
https://www.avast.com/antiviru
______________________________
Servicio mailing list
Servicio@biblico.org
http://biblico.org/cgi-bin/
Servicio
Bíblico Latinoamericano
Semana del 18 al 24 de
Junio del 2017 – Ciclo A
OBSERVACIONES
-
Cada día
de la semana comienza una nueva página para facilitar la impresión
independiente. Por ese mismo motivo no hay numeración de páginas.
-
En el
tamaño de letra se ha intentado llegar a un equilibrio en ahorro de papel en la
impresión y legibilidad.
-
Se ha
renunciado al uso del color para facilitar la impresión. Esta opción y todas
las anteriores, son modificables en su procesador de textos.
-
Si tiene
problemas con esta versión en RTF comuníquenoslo a través de
contacto@biblico.org. En todo caso, tiene a su disposición la versión en
formato PDF, que podrá utilizar en cualquier sistema.
Domingo
18 de junio de 2017
Cuerpo y Sangre de Cristo
Justina de Falconieri, fundadora (1341)
Dt 8,2-3.14b-16a: Te alimentó con el maná
Salmo 147: Glorifica al Señor, Jerusalén
1Cor 10,16-17: Uno es el cuerpo que todos formamos
Jn 6,51-58: Mi carne es verdadera comida, y mi
sangre es verdadera bebida
Por distintas
razones históricas y culturales nuestra iglesia ha cultivado durante mucho
tiempo una perspectiva negativa del cuerpo humano. A excepción de la solemnidad
que hoy conmemoramos, casi nunca ha considerado la celebración de la
corporalidad del varón o la mujer, de la cual hay testimonio en el libro del
Cantar de los Cantares. Una perspectiva renovada de la antropología cristiana y
la corporalidad humana se impone paulatinamente en la espiritualidad y la
práctica pastoral de nuestra comunidad eclesial desde la renovación impulsada
por del Concilio Vaticano II, celebrado hace más de 50 años. Sin embargo llama
la atención que muchas propuestas eclesiales reafirmen aún hoy una reflexión y
una praxis bastante conservadora. El influjo de cierto dualismo filosófico
griego todavía se hace sentir en la espiritualidad cristiana y en la teología
práctica de la iglesia. Desde este enfoque, el cuerpo y todas las realidades
“materiales” están sujetos al pecado y a la corrupción; por tanto son pensados
como obstáculos para los deseos del “espíritu” y las búsquedas del “alma”
humana que, por contraposición, son vistas como algo más sublime.
Por lo general los católicos concebimos la solemnidad del Cuerpo y la
Sangre de Cristo como la fiesta de Jesús-Pan-de-Vida; y las lecturas que nos
propone la liturgia del día nos llevan en esa dirección. Pero la celebración
del Corpus Christi implica una realidad que incluye y a la vez trasciende la
sola dimensión eucarística de la corporalidad de Jesús. Tenemos la firme
convicción que el Cuerpo y la Sangre de Jesús que compartimos en la comunión
son la presencia real de Cristo portadora de vida y salvación; pero nos cuesta
comprender el sentido de esta afirmación y, particularmente, percibir la
continuidad en la discontinuidad del mismo y único Jesucristo. El recorte
litúrgico del evangelio del día acentúa esta perspectiva clásica.
En esta celebración se hace
necesario incluir la memoria del Jesús histórico que pone a disposición de la
salvación del mundo la totalidad de su persona. El Cristo que ofrece su cuerpo
progresivamente andando por los polvorientos caminos de Galilea. Ya desde
entonces su existencia está puesta a disposición del proyecto salvador del
Padre. Jesús se deja conducir por el Espíritu hasta las últimas consecuencias.
Y si en el camino a Jerusalén abraza la perspectiva de la cruz es porque antes
había puesto a disposición su cuerpo, al abrazar la carne doliente de tantos
hermanos y hermanas. Los acontecimientos de la pasión, muerte y resurrección en
Jerusalén tanto como la reflexión posterior de la comunidad cristiana no se
entienden sin aquella solidaridad primera de Jesús que ofrece su cuerpo para
que lo encuentren quienes lo buscan en sus necesidades.
En cuanto a los textos litúrgicos, el texto del Deuteronomio pone
en boca de Moisés tres grandes y solemnes discursos ante el pueblo, antes de
entrar en la tierra prometida. Algunos han catalogado el Deuteronomio como el
"testamento de Moisés", refiriéndose a sus últimas palabras, llenas
de unción y de una honda espiritualidad. Moisés hace memoria del pasado, para
dar sentido al hoy de cada generación.
La primera palabra de nuestro texto es "recuerda". Recordar,
hacer memoria, conectar con el pasado glorioso, es parte de la historia de fe,
o de la salvación. Dios no sólo ha irrumpido en un momento dado en la historia
de este pueblo, sino que ha estado presente en todos los momentos alegres y
tristes. Nunca le ha abandonado. Más aún las pruebas sufridas en el desierto,
fueron necesarias para madurar, para confiar, para vivir exclusivamente de
Yahvé, sin apoyos humanos. El desierto es símbolo de la fe pura. El hambre,
necesidad básica y urgente se convirtió en prueba para medir la fe-confianza en
el Dios que sacia plenamente. Más tarde en una sociedad próspera y consumista
el pueblo se olvidó de Yahveh. Fue entonces cuando estos discursos de Moisés
adquirieron plena actualidad. Se les recuerda que: "no sólo de pan vive
el ser humano sino de cuanto sale de la boca de Dios". Desde esta
perspectiva el ayuno adquiere su sentido profundo. Recuérdese que Mateo
retomará este verso para enfrentar las tentaciones de Jesús. En la fiesta de
hoy proclamamos a Jesús, Pan de vida, ante las hambres de nuestros desiertos.
El es el verdadero maná que Dios da a la humanidad. Todos los demás panes (el
dinero, el sexo, el consumismo, la fama, el poder...) no logran saciar
plenamente las ansias de hambre del corazón humano, más aún dejan un hambre
mayor... Viene entonces Jesús con su palabra y sus gestos, con su propuesta de
Reino y Alianza y hace posible un mundo lleno de posibilidades en donde todo se
comparte y nadie pasa necesidad.
Pablo orienta a una comunidad de los peligros de
división. Aprovecha el contexto comunitario de la Eucaristía para hacer algunas
aplicaciones prácticas a este respecto. La palabra clave es: el Cáliz, el
Pan... ¿no nos "une" a todos, en la sangre, en el cuerpo de Cristo?.
El tema es: La unión de todos en el cuerpo y la sangre de Cristo. De este modo
revela el grave compromiso de unidad (común - unión) entre todos. Beber el
Cáliz, comer el Pan...expresan el hondo sentido de una fe comprometida por la
unidad, la fraternidad, el amor, la solidaridad, la entrega, a los hermanos en
Cristo. Si esto no está claro, nuestras Eucaristías están vacías de sentido, o
son un mero rito religioso intimista, muy lejos de lo que lo que Pablo quiso
inculcar a su comunidad. Acto seguido el Apóstol de los gentiles remacha el
tema con la comparación "el Pan es uno... nosotros somos muchos"...
para concluir que al comulgar "formamos un solo cuerpo". La unidad en
la universalidad, es un tema de gran actualidad. Pero también "el
cuerpo" expresa la dimensión sacramental de la Iglesia que en la
diversidad de razas y culturas visibiliza al Cristo total.
"Mi Cuerpo es Comida"
Mis manos, esas manos y Tus manos
hacemos este Gesto, compartida
la mesa y el destino, como hermanos.
Las vidas en Tu muerte y en Tu vida.
Unidos en el pan los muchos granos,
iremos aprendiendo a ser la unida
Ciudad de Dios, Ciudad de los humanos.
Comiéndote sabremos ser comida,
El vino de sus venas nos provoca.
El pan que ellos no tienen nos convoca
a ser Contigo el pan de cada día.
Llamados por la luz de Tu memoria,
marchamos hacia el Reino haciendo Historia,
fraterna y subversiva Eucaristía.
(Pedro CASALDÁLIGA)
El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 058 de la serie «Un
tal Jesús» (http://radialistas.net/category/un-tal-jesus/),
de los hermanos LÓPEZ VIGIL, titulado «El gemido del viento».
La serie «Otro Dios es posible» contiene la entrevista 64, titulada
«¿El Cuerpo y la sangre de Cristo?», que puede ser útil para un debate en
grupo. [http://radialistas.net/article/63-santisima-trinidad/]
Para la revisión de vida
¿Digo yo también, por dentro, al participar
en la eucaristía, desde mi más honda opción: "tomad y comed, éste es mi
cuerpo...", poniéndome en disposición de dejarme comer por el servicio a
mis hermanos?
¿Es
mi vida realmente un "compartir"?
¿Estoy
sentado, participo en alguno de los "grupos de cincuenta" para
reflexionar qué hacer frente al hambre del pueblo?
Para la reunión de grupo
-
La doctrina y la teología clásica (de los últimos siglos sólo, al fin
y al cabo) sobre la Eucaristía ha estado centrada en el concepto de
«transubstanciación». Compartir en el grupo sobre lo que este concepto
filosófico, escolástico, aristotélico en el fondo, comporta.
-
¿Es necesario aceptar la filosofía escolástica para estar en la verdad
de la Iglesia sobre la Eucaristía? Explicitar las relaciones entre la fe en la
eucaristía y las opiniones filosóficas involucradas en los conceptos con que se
expresan las formulaciones oficiales de la fe.
Para la oración de los fieles
-
Por los 200 millones de niños menores de cinco años que están
desnutridos; por los 11 millones de niños que mueren al año por desnutrición...
-
Por nuestras "eu-caristías", para que sean realmente una
acción de gracias, una fiesta, una auténtica celebración...
-
Para que la liturgia de nuestra Iglesia se despoje de todo hermetismo
hierático, acoja los símbolos de los pueblos, se inculture, asuma nuestras
vidas, con sus problemas, sus esperanzas y todas sus riquezas culturales y
espirituales...
-
Por todos los niños y niñas que en este día, en muchas iglesias
locales, celebran su "primera comunión", su primera participación
formal en la eucaristía: para que esa "primera" comunión no sea la
última, ni sea demasiado distanciada su participación en la comunidad...
Oración comunitaria
Señor Jesús, que partiste y repartiste tu
pan, tu vino, tu cuerpo y tu sangre, durante toda tu vida, y en la víspera de
tu muerte lo hiciste también simbólicamente; te pedimos que cada vez que
nosotros lo hagamos también "en memoria tuya" renovemos nuestra
decisión de seguir partiendo y repartiendo, como tú, en la vida diaria, nuestro
pan y nuestro vino, nuestro cuerpo y nuestra sangre, todo lo que somos y
poseemos. Te lo pedimos a ti, que nos diste ejemplo para que nosotros hagamos
lo mismo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario