domingo, 12 de abril de 2009

110-Homenaje Sabatino:María y el Espíritu Santo

Los Hechos de los Apóstoles, describen al grupo de discípulos en oración permanente "con María", otras mujeres y los allegados de Jesús, en general. De esa manera se nos muestra que junto al papel de jefe, de cabeza, reservado eminentemente a Pedro y a los otros apóstoles, existe en la Iglesia lo que podemos llamar "el papel del corazón, el papel de la oración silenciosa, el amor contemplativo". Es ese papel no menos necesario que le pertenece ante todo a María, y con ella, a tantas otras almas humildes y creyentes, cuyos nombres ni siquiera llegaron hasta nosotros.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
María» Padre Marie-Joseph Guillou 
Ediciones: Palabra y silencio, París, 2007
 
 

Dios te salve, María,

llena eres de gracia,

el Señor es contigo,

bendita tú eres entre todas las mujeres

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

 Santa María, Madre de Dios,

 ruega por nosotros, pecadores,

 ahora y en la hora de nuestra muerte.

Amen.

109.- La victoria llegará por medio de María

«¡No tengáis miedo!», decía Cristo a los apóstoles (Lucas 24,36) y a las mujeres (Mateo 28,10) después de la Resurrección. En los textos evangélicos no consta que la Señora haya sido destinataria de esta recomendación; fuerte en Su fe, Ella «no tuvo miedo». El modo en que María participa en la victoria de Cristo yo lo he conocido sobre todo por la experiencia de mi nación. De boca del cardenal Stefan Wyszynski sabía también que su predecesor, el cardenal August Hlond, al morir, pronunció estas significativas palabras: «La victoria, si llega, llegará por medio de María.» Durante mi ministerio pastoral en Polonia, fui testigo del modo en que aquellas palabras se iban realizando.

Al ser elegido Papa, mientras entraba en los problemas de la Iglesia, llevaba en mí una convicción semejante: que también en esta dimensión universal, la victoria, si llega, será alcanzada por María. Cristo vencerá por medio de Ella, porque Él quiere que las victorias de la Iglesia en el mundo contemporáneo y en el mundo del futuro estén unidas a Ella.

Juan-Pablo II
«Cruzando el umbral de la Esperanza»
 
 
 
 

Dios te salve, María,

llena eres de gracia,

el Señor es contigo,

bendita tú eres entre todas las mujeres

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

 Santa María, Madre de Dios,

 ruega por nosotros, pecadores,

 ahora y en la hora de nuestra muerte.

Amen.

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 22 febrero 2009 (ZENIT.org).- Publicamos las palabras que pronunció Benedicto XVI este domingo a mediodía al rezar la oración mariana del Ángelus junto a varios miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.


Queridos hermanos y hermanas:

La página evangélica, que la liturgia nos presenta a la meditación en este séptimo domingo del tiempo ordinario, refiere el episodio del paralítico perdonado y cura do (Marcos 2,1-12). Mientras Jesús predicaba, entre los numerosos enfermos que le traían se encontraba un paralítico en una camilla. Al verle, el Señor dijo: "Hijo, tus pecados te son perdonados" (2, 5). Y, dado que algunos de los presentes, al escuchar estas palabras, se habían escandalizado, añadió: "Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados --dice al paralítico--:

'A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa'" (2, 10-11). Y el paralítico se fue curado. Esta narración evangélica muestra que Jesús no sólo tiene el poder de curar el cuerpo enfermo, sino que también perdona los pecados; y, es más, la curación física es signo de la curación espiritual que produce su perdón. De hecho, el pecado es una especie de parálisis de l espíritu de la que sólo nos puede liberar la potencia del amor misericordioso de Dios, permitiéndonos volver a levantarnos y reemprender el camino por el camino del bien.

En este domingo cae también la fiesta de la Cátedra de San Pedro, importante celebración litúrgica que subraya el ministerio del sucesor del príncipe de los apóstoles. La Cátedra de Pedro simboliza la autoridad del obispo de Roma, llamado a desempañar un peculiar servicio en relación con todo el Pueblo de Dios. Inmediatamente después del martirio de los Santos Pedro y Pablo, a la Iglesia de Roma se le reconoció el papel de primacía en toda la comunidad católica, papel atestiguado ya en el siglo II por san Ignacio de Antioquía (A los Romanos, prefacio: Funk, I, 252) y por san Ireneo de Lyón (Contra las herejías III, 3, 2-3). Este singular y específico ministerio del obispo de Roma fue confirmado por el Concilio Vaticano II. "En la comunión eclesiástica --leemos en la constitución dogmática sobre la Iglesia--, existen Iglesias particulares, que gozan de tradiciones propias, permaneciendo íntegro el primado de la Cátedra de Pedro, que preside todo el conjunto de la caridad (cf. san Ignacio de Antioquía, Ad Romanos, prefacio), defiende las legítimas variedades y al mismo tiempo procura que estas particularidades no sólo no perjudiquen a la unidad, sino incluso cooperen en ella" (Lumen gentium, 13).

Queridos hermanos y hermanas: esta fiesta me ofrece la oportunidad para pediros que me acompañéis con vuestras oraciones de manera que pueda cumplir fielmente con la elevada tarea que la Providencia divina me ha encomendado como sucesor del apóstol Pedro. Invoquemos por este motivo a la Virgen María, a quien ayer, aquí, en Roma, hemos celebrado con el hermoso título de Virgen de la Confianza. Le pedimos también que nos ayude a entrar con las debidas disposiciones de espíritu en la Cuaresma, que comenzará el próximo miércoles con el sugerente rito de las cenizas. Que María nos abra el corazón a la conversión y a la escucha dócil de la Palabra de Dios.

[Al final del Ángelus, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]

Saludo con afecto a los grupos de lengua española presentes en esta oración mariana, en particular a los fieles de la Diócesis de Cartagena, venidos en peregrinación a Roma acompañados de su O bispo, Monseñor Juan Antonio Reig Pla; a los monaguillos de la Parroquia de Santa Eulalia, en Badajoz; y a las universitarias de las Residencias de las Religiosas Hijas de Cristo Rey, de Cáceres y Santiago de Compostela. Al aproximarse el santo tiempo de Cuaresma, que la meditación asidua del Evangelio de Jesucristo os enseñe a cumplir, de palabra y de obra, lo que es grato a Dios. Feliz domingo.

[Traducción del original italiano realizada por Jesús Colina© Copyright 2009 - Libreria Editrice Vaticana]


 
 
 
 

ANGELUS

V. El Ángel del Señor anunció a María,
R. Y concibió por obra del Espíritu Santo.
Avemaría.

V. He aquí la esclava del Señor.
R. Hágase en mi según tu palabra.
Avemaría.

V. Y el Verbo se hizo carne.
R. Y habitó entre nosotros.
Avemaría.

V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Oración
Te suplicamos, Señor, que derrames tu gracia en nuestras almas

para que los que, por el anuncio del Ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo Jesucristo,

por su Pasión y Cruz seamos llevados a la gloria de su Resurrección. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.
R. Amén.

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Benedicto XVI: “Quiero abrazar al entero continente africano”

CIUDAD DEL VATICANO, domingo 15 de marzo de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación las palabras del Papa hoy durante el rezo del Ángelus, con los peregrinos de todo el mundo congregados en la Plaza de San Pedro.

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Queridos hermanos y hermanas

Desde el martes 17 al lunes 23 de marzo llevaré a cabo mi primer viaje Apostólico a África. Me dirigiré a Camerún, a la capital Yaoundé, para entregar el “Instrumento de Trabajo” de la Segunda Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos, que tendrá lugar en octub re aquí en el Vaticano; proseguiré después a Luanda, capital de Angola, un país que, tras una larga guerra interna, ha reencontrado la paz y ahora está llamado a reconstruirse en la justicia. Con esta visita, pretendo abrazar el entero continente africano: sus mil diferencias y su profunda alma religiosa; sus antiguas culturas y su fatigoso camino de desarrollo y de reconciliación; sus graves problemas, sus dolorosas heridas y sus enormes potencialidades y esperanzas. Quiero confirmar en la fe a los católicos, animar a los cristianos en el empeño ecuménico, llevar a todos el anuncio de paz confiado a la Iglesia por el Señor resucitado.

Mientras me preparo para este viaje misionero, me resuenan en el alma las palabras del apóstol Pablo que la liturgia propone a nuestra meditación hoy, tercer domingo de Cuaresma: “nosotros predicamos a un Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; mas para los llamados, lo mismo judíos que griegos, un Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios” (1 Cor 1,23-24). Sí, queridos hermanos y hermanas. Parto hacia África con la conciencia de no tener otra cosa que proponer y entregar a cuantos encuentre si no es Cristo y la Buena Noticia de su Cruz, misterio de amor supremo, de amor divino que vence toda resistencia humana y que hace posible incluso el perdón y el amor a los enemigos. Esta es la gracia del Evangelio capaz de transformar el mundo; esta es la gracia que puede renovar también a África, porque genera una fuerza irresistible de paz y de reconciliación profunda y radical. La Iglesia no persigue por tanto objetivos económicos, sociales y políticos; la Iglesia anuncia a Cristo, convencida de que el Evangelio puede tocar los corazones de todos y transformarlos, renovando de esta forma desde dentro las personas y la sociedad.

El 19 de marzo, precisamente durante la visita pastoral a África, celebraremos la solemnidad de san José, patrón de la Iglesia universal, y también mío personal. San José, advertido en sueños por un ángel, tuvo que huir con María a Egipto, a África, para poner a salvo a Jesús recién nacido, a quien el rey Herodes quería matar. Se cumplen así las Escrituras: Jesús ha copiado las huellas de los antiguos patriarcas y, como el pueblo de Israel, ha vuelto a entrar en la Tierra prometida tras haber estado en el exilio en Egipto. A la intercesión celeste de este gran santo confío la próxima peregrinación y las poblaciones del África entera, con los desafíos que la marcan y las esperanzas que la animan. En particular, pienso en las víctimas del hambre, de las enfermedades, de las injusticias, de los conflictos fratricidas y de toda forma de violencia que por desgracia sigue afectando a adultos y niños, sin ahorrar a misioneros, sacerdotes, religiosos, religiosas y voluntarios. Hermanos y hermanas, acompañadme en este viaje con vuestra oración invocando a María, Madre y Reina de África.

[Después del Ángelus, el Papa dijo]

Se concluye esta mañana en la Basílica de San Pablo Extramuros el Jubileo paulino de los universitarios, promovido por la Congregación para la Educación Católica y por el Consejo Pontificio de la Cultura y organizado por el Vicariato de Roma, sobre el tema “Lo que adoráis sin conocerlo, yo os lo anuncio. Evangelio y cultura para un nuevo humanismo”. Estoy muy contento por la presencia en Roma de ilustres profesores y delegados de pastoral universitaria, procedentes de todos los continentes. Este acontecimiento constituye una etapa importante en el diálogo siempre vivo entre la Iglesia y la universidad. Auguro que en todas las Iglesias particulares se desarrolle la pastoral universitaria, para la formación de los jóvenes y para la elaboración de una cultura inspirada en el Evangelio. Queridos universitarios, os animo y os acompaño con la oración.

[En español dijo]

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española que participan en esta plegaria mariana. Encomiendo a vuestras oraciones la visita que haré los próximos días a Camerún y Angola, abrazando con el corazón a toda África, para alentar en ese querido Continente el anuncio del Evangelio de Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios, como nos recuerda hoy San Pablo.

[Traducción del italiano por Inma Álvarez]


ANGELUS

V. El Ángel del Señor anunció a María,
R. Y concibió por obra del Espíritu Santo.
Avemaría.

V. He aquí la esclava del Señor.
R. Hágase en mi según tu palabra.
Avemaría.

V. Y el Verbo se hizo carne.
R. Y habitó entre nosotros.
Avemaría.

V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Oración
Te suplicamos, Señor,

 que derrames tu gracia en nuestras almas para que los que,

 por el anuncio del Ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo Jesucristo,

por su Pasión y Cruz seamos llevados a la gloria de su Resurrección. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.
R. Amén.

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sábado, 11 de abril de 2009

Presentación de la Virgen María en el Templo


21 de Noviembre

La Virgen es presentada en el Templo de Jerusalén por sus padres Joaquín y Ana.

De la Liturgia de las Horas: En este día, en que se recuerda la dedicación, el año 543, de la iglesia de Santa María la Nueva, construida cerca del templo de Jerusalén, celebramos, junto con los cristianos de la Iglesia oriental, la "dedicación" que María hizo de sí misma a Dios, ya desde su infancia, movida por el Espíritu Santo, de cuya gracia estaba llena desde su concepción inmaculada.

Según la tradición, sus padres llevaron a la Virgen María al Templo a la edad de tres años para que formase parte de las doncellas que allí eran consagradas a Dios e instruidas en la piedad.

Como Fiesta Litúrgica, ya se celebraba en el siglo VI en el Oriente. En el 1372, el Papa Gregorio XI, informado por el canciller de la corte de Chipre sobre la gran celebración que en Grecia se hacía para esta fiesta el 21 de noviembre, la introdujo en Aviñón. Sixto V promulgó la fiesta para la Iglesia universal.


De los sermones de san Agustín, obispo: Dio fe al mensaje divino y concibió por su fe

Os pido que atendáis a lo que dijo Cristo, el Señor, extendiendo la mano sobre sus discípulos: Éstos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de mi Padre, que me ha enviado, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre. ¿Por ventura no cumplió la voluntad del Padre la Virgen María, ella, que dio fe al mensaje divino, que concibió por su fe, que fue elegida para que ella naciera entre los hombres el que había de ser nuestra salvación, que fue creada por Cristo antes que Cristo fuera creado en ella?

Ciertamente, cumplió santa María, con toda perfección, la voluntad del Padre, y, por esto, es más importante su condición de discípula de Cristo que la de madre de Cristo, es más dichosa por ser discípula de Cristo que por ser madre de Cristo. Por esto, María fue bienaventurada, porque, antes de dar a luz a su maestro, lo llevó en su seno.

Mira si no es tal como digo. Pasando el Señor, seguido de las multitudes y realizando milagros, dijo una mujer: Dichoso el vientre que te llevó. Y el Señor, para enseñarnos que no hay que buscar la felicidad en las realidades de orden material, ¿qué es lo que respondió?: Mejor, dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen. De ahí que María es dichosa también porque escuchó la palabra de Dios y la cumplió; llevó en su seno el cuerpo de Cristo, pero más aún guardó en su mente la verdad de Cristo. Cristo es la verdad, Cristo tuvo un cuerpo: en la mente de María estuvo Cristo, la verdad; en su seno estuvo Cristo hecho carne, un cuerpo. Y es más importante lo que está en la mente que lo que lleva en el seno.

María fue santa, María fue dichosa, pero más importante es la Iglesia que la misma Virgen María. ¿En qué sentido? En cuanto que María es parte de la Iglesia, un miembro santo, un miembro excelente, un miembro supereminente, pero un miembro de la totalidad del cuerpo. Ella es parte de la totalidad del cuerpo, y el cuerpo entero es más que uno de sus miembros. La cabeza de este cuerpo es el Señor, y el Cristo total lo constituyen la cabeza y el cuerpo. ¿Qué más diremos? Tenemos, en el cuerpo de la Iglesia, una cabeza divina, tenemos al mismo Dios por cabeza.

Por tanto, amadísimos hermanos, atended a vosotros mismos: también vosotros sois miembros de Cristo, cuerpo de Cristo. Así lo afirma el Señor, de manera equivalente, cuando dice: Estos son mi madre y mis hermanos. ¿Cómo seréis madre de Cristo? El que escucha y cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre. Podemos entender lo que significa aquí el calificativo que nos da Cristo de «hermanos» y «hermanas»: la herencia celestial es única, y, por tanto, Cristo, que siendo único no quiso estar solo, quiso que fuéramos herederos del Padre y coherederos suyos.


Oremos



Himno (laudes)

Ésta era una niña
con aire de flor,
agua más que el río,
fuego más que el sol.


Vivía en el templo
del rey Salomón,
oyendo en los salmos
ecos de otra voz.


Quemaban su pecho,
Con celeste ardor,
Palabras magníficas,
Silencio de Dios:

«¡Oh Padre que habitas
en alto esplendor,
envía el rocío
del Hijo de Dios!


¡Ábrase la tierra:
brote el Salvador!
¡Lloved, rojas nubes,
al Dios de Jacob!


¡Floreced, collados!,
al Justo, al Señor,
lucero del alba,
flor de la creación!»


Y al solio del Padre
Subía su clamor,
Cual nube de incienso
Plegaria sin voz. Amén


Señor, Dios nuestro, al celebrar esta festividad de la Santísima Virgen María, te pedimos, por su intercesión, nos concedas también a nosotros participar de la plenitud de tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.


jueves, 19 de febrero de 2009

098-Homenaje Sabatino:Ella atrae las complacencias de la Santa Trinidad .

¡Si conocieras el don de Dios! Hay una criatura que conoció ese don de Dios, que no perdió un ápice, una criatura que fue tan pura, tan luminosa, que ella misma parece ser la luz: "Espejo de justicia". Una criatura cuya vida fue tan sencilla, inmersa en Dios que no se puede decir nada: "Virgo fidelis" es la Virgen fiel, la que "guardó todas las cosas en su corazón" Ella se hace tan pequeñita, tan recogida ante Dios, frente al secreto del templo, que atrae las complacencias de la Santa Trinidad.

Hermana Isabel de la Trinidad (1880-1906)
María, modelo de las almas - La Vida espiritual, 1928
 

Dios te salve, María,

llena eres de gracia,

el Señor es contigo,

bendita tú eres entre todas las mujeres

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

 Santa María, Madre de Dios,

 ruega por nosotros, pecadores,

 ahora y en la hora de nuestra muerte.

Amen.


Estimadas familias y amigos que nos siguen semanalmente por TV
Nuestro queridisimo programa, realizado adhonorem, y con mucho amor
por cada integrante del mismo, ha sido levantado del cable.
Les pedimos de todo corazon, y puedan apoyarnos
escribiendo un correo electrónico a:  santamaria @ telered.com.ar
solicitando que coloquen nuevamente nuestro programa
"Maria Esperanza del Mundo"
en la señal de cable, de cablevision y multicanal.
Simplemente les pedimos un email individual o familiar,
solicitando la reanudacion del mismo,
para que podamos continuar con nuestra misión evangelizadora.
Como también que nos acompañen en oración.

Que Dios los Bendiga y la Virgen María los proteja
 Les desea el equipo de Maria Esperanza del Mundo